Lo que dice la ciencia sobre las proteínas
Las proteínas son macronutrientes esenciales en la alimentación y constituyen la principal fuente de nitrógeno orgánico del organismo, un elemento indispensable para la síntesis de ácidos nucleicos (ADN, ARN), hemoglobina y neurotransmisores [1]. A diferencia de los carbohidratos y los lípidos (compuestos únicamente por carbono, hidrógeno y oxígeno), las proteínas aportan este nitrógeno vital que actúa como denominador común en la génesis de proteínas endógenas, fundamentales para las funciones estructurales (músculos, piel [2]), enzimáticas (catálisis metabólica [3]), de transporte (albúmina, hemoglobina [4,1]), de señalización (hormonas peptídicas [5]) e inmunitarias (anticuerpos [6]). Debido a esta renovación constante (de 300 a 400 g diarios en adultos) y a la ausencia total de reservas de almacenamiento, una ingesta diaria resulta una necesidad vital absoluta; en caso de insuficiencia, el organismo incrementa el catabolismo de su propia masa muscular esquelética para preservar la función de órganos vitales como el corazón y el cerebro [7].
Una ingesta proteica adecuada es crucial para preservar el músculo esquelético, el cual, más allá de la locomoción, actúa como un órgano metabólico y endocrino de primer orden. Este tejido absorbe por sí solo entre el 80 y el 90 % de la eliminación postprandial de glucosa estimulada por la insulina [8]. Una ingesta insuficiente reduce la masa muscular, lo que favorece la acumulación de lípidos bioactivos (ceramidas, diacilgliceroles) que alteran los transportadores GLUT4, aumentando así el riesgo de resistencia a la insulina y de diabetes tipo 2 [9]. Por último, su función endocrina depende de los aminoácidos, indispensables para la síntesis de miocinas encargadas de regular a distancia la quema de grasas, la glucemia y la plasticidad cerebral [10].
En la edad adulta, las necesidades proteicas presentan una gran variabilidad interindividual, influenciada por factores fisiológicos, clínicos y del estilo de vida. El valor de referencia de 0,83 g/kg/día representa el aporte mínimo necesario para mantener el equilibrio de nitrógeno. Aunque la cifra de 0,83 g/kg/día satisface el requerimiento mínimo para el mantenimiento del balance nitrogenado [11], hoy en día se recomienda una ingesta diaria de 1,0 g/kg/día [12]. Para las personas activas, el rango óptimo de entrenamiento oscila entre 1,2 y 2,2 g/kg/día según la disciplina y el objetivo, pudiendo alcanzar hasta 3,0 g/kg/día en fases de déficit calórico para proteger la masa magra [13]. Estas exigencias se ajustan naturalmente al alza durante el embarazo, en contextos metabólicos específicos y en adultos mayores (de 1,2 a 1,6 g/kg/día) con el fin de superar la resistencia anabólica vinculada al envejecimiento [14].
Daily Protein ha sido formulado para ayudarte a completar tus necesidades diarias gracias a una combinación de tres fuentes proteicas complementarias: leche, clara de huevo campero y haba. Esta matriz pura ofrece una triple cinética de absorción (rápida, intermedia y lenta), garantizando una liberación continua de aminoácidos esenciales. Además, la adición de lactasa facilita la digestión de la lactosa, mientras que la lecitina de girasol y la goma tara aseguran una textura y solubilidad óptimas para tu consumo diario.
Referencias Científicas
[1] Calvez J, Azzout-Marniche D, Tomé D. Protein quality, nutrition and health. Front Nutr. 2024;11:1406618.
[2] Wu G. Dietary protein intake and human health. Food Funct. 2016;7(3):1251‑65.
[3] Morris R, Black KA, Stollar EJ. Uncovering protein function: from classification to complexes. Essays Biochem. 2022;66(3):255‑85.
[4] Bilsborough S, Mann N. A Review of Issues of Dietary Protein Intake in Humans. Int J Sport Nutr Exerc Metab. 2006;16(2):129‑52.
[5] Fröhlich E, Wahl R. The forgotten effects of thyrotropin-releasing hormone: Metabolic functions and medical applications. Front Neuroendocrinol. 2019;52:29‑43.
[6] Wolfe RR. The underappreciated role of muscle in health and disease. Am J Clin Nutr. déc 2006;84(3):475‑82.
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[8] Kitessa SM, Abeywardena MY. Lipid-Induced Insulin Resistance in Skeletal Muscle: The Chase for the Culprit Goes from Total Intramuscular Fat to Lipid Intermediates, and Finally to Species of Lipid Intermediates. Nutrients. 2016;8(8):466.
[9] Samuel VT, Shulman GI. The pathogenesis of insulin resistance: integrating signaling pathways and substrate flux. J Clin Invest.2016;126(1):12‑22.
[10] Pedersen BK, Febbraio MA. Muscles, exercise and obesity: skeletal muscle as a secretory organ. Nat Rev Endocrinol. 2012;8(8):457‑65.
[11] Scientific Opinion on Dietary Reference Values for protein. EFSA J. 2012;10(2):2557). [12] Wu G. Dietary protein intake and human health. Food Funct. 2016;7(3):1251‑65. doi:10.1039/C5FO01530H
[13] Jäger R, Kerksick CM, Campbell BI, Cribb PJ, Wells SD, Skwiat TM, et al. International Society of Sports Nutrition Position Stand: protein and exercise. J Int Soc Sports Nutr. 2017;14(1):20.
[14] Bauer J. Biolo G, Cederholm T, Cesari M, Cruz-Jentoft AJ, Morley JE, et al. Evidence-Based Recommendations for Optimal Dietary Protein Intake in Older People: A Position Paper From the PROT-AGE Study Group. J Am Med Dir Assoc. 2013;14(8):542‑59.